Infraestructuras Públicas Sociales: Cuestión de Valor

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En los últimos treinta años, el sector público español ha hecho un enorme esfuerzo de inversión en la infraestructura pública. El secarral de servicios públicos que encontró la Transición se ha convertido en un campo cultivado que da sus frutos en crecimiento económico, cohesión social y equilibrio territorial. Sin embargo, tenemos carencias y necesidades sobrevenidas (inmigración, contaminación, envejecimiento, globalización, etc.). Estos retos obligan a dirigir el debate hacia aspectos menos cuantitativos: ya no va de ladrillos y asfalto, se trata de generación de valor al ciudadano. De poco sirve tener escuelas muy bonitas si el 30% de los chavales no acaba la
enseñanza obligatoria o una biblioteca en el centro de una población está vacía de lectores.
La Comisión Europea está impulsando la calidad de la inversión pública e incentiva el concurso del sector privado: quiere que aporte su experiencia y que asuma riesgos en el diseño, la construcción y la explotación de las infraestructuras. Es lo que se denomina Public Private Partnership (en su versión española, Colaboraciones Público Privadas).
En España ya tenemos una amplia experiencia en los PPP de transportes pero tenemos escasa tradición en los de naturaleza social (educación, sanidad, vivienda, justicia, etc.). Creemos que las CC. AA., apoyadas por la Administración Central, deben dar un paso decidido a los PPP sociales. Sus inconvenientes serán menores que los beneficios y España necesita todavía esfuerzo para converger con Europa; pero ahora con más software que hardware.
Los PPP sociales exigen del sector público un esfuerzo en la mejora de su proceso de planificación y contratación de infraestructuras, transitando de la ejecución directa al control del valor generado por el privado. Además, es necesario coordinar las distintas administraciones (estatal, autonómica, provincial y local), unificar criterios y aprovechar las experiencias acumuladas. Del sector privado se espera que cambie la manera de relacionarse con lo público, moviéndose del corto al largo plazo; del modelo cliente – proveedor al de socio. Tendrá que ser capaz
de estructurar ofertas que contengan soluciones completas para el sector público y pensar en su cliente final: el ciudadano.
D. Francisco Gómez
Presidente
PROPÚBLICA